Tuesday, March 15, 2011

Actos de Bolañismo





Un texto de Karina Sáinz Borgo publicado en la revista Quimera (marzo 2011).
La crítica de los críticos!

Sunday, January 23, 2011

teatro pós-crítico


2 meses después, nos llegan ecos de nuestro paso por Brasil.
En este blog sobre arte, literatura y fútbol comentan LOS CRÍTICOS TAMBIÉN LLORAN.
La foto que preside este post, "mad men style", fue tomada en el Goethe Institute de Sao Paulo, durante la charla de Marcelo Carneiro da Cunha.

TEATRO PÓS-CRÍTICO

Há dois meses passou pelo Brasil uma peça curiosa, intitulada Los criticos también lloran, cuja idéia consiste em se apropriar da primeira das cinco partes do romance de Roberto Bolaño, 2666, composta por quatro críticos - três homens e uma mulher - especialistas em um escritor fictício, Benno von Archimboldi. Digo curiosa porque a peça, dirigida pelo espanhol Marc Caellas, adapta o texto, digamos, através também de seu formato: uma mesa redonda com quatro escritores, e não atores, que dizem o texto de Bolaño como se fossem - talvez - eles próprios. De fato, a peça torna-se um híbrido, com seu gênero instável, exatamente entre performance literária e teatro: por um lado, não se pode dizer que se trata apenas de uma leitura do romance de Bolaño, já que está em jogo toda uma mise-en-scène que vai da construção de um cenário à adaptação do texto, que passou da narração em terceira pessoa para uma espécie de diálogo; por outro, não se pode dizer que é teatro, pelo menos em sentido estrito - trata-se, sim, de um teatro expandido, mas também de literatura expandida - já que, a todo tempo, aparece explícito que a única atuação em jogo diz respeito ao próprio espetáculo da literatura contemporânea: o escritor é (e não é) um ator.

A peça começa com as seguintes palavras, ditas por José Tomas Angola, um dos escritores da mesa, diante de um microfone e do público: "A primeira vez que Leo Campos leu a Benno von Archimboldi ...." - a saber, Tomas Angola repete a primeira frase do romance de Bolaño, exatamente como está no original, mas altera o nome de Jean Claude Pelletier, o personagem de 2666, pelo nome de Leo Campos, outro escritor que está na mesa, ao lado de Jorge Carrión e Margarita Posada, e continua: "... foi no Natal de 2000, em Paris", alterando agora o ano de 1980, original do romance, pelo ano de 2000. Em outras palavras, na peça de Marc Caellas, sem nenhuma histeria, ao que parece, se sobrepõem dois níveis de discurso que, em absoluto, não se separam, atribuindo ao trabalho um interesse que vai um pouco além de Bolaño. O próprio título da peça, Los críticos también lloran, que não vem de 2666, mas de uma invenção provavelmente do diretor, parece dar a última pista sobre tudo isso, afinal: a lágrima, paradigma da encenação, do falso, já não é mais exclusiva dos atores.

Thursday, November 25, 2010

Los Críticos en la Folha de Sao Paulo


En este link también la noticia on-line

Una estrategia para Bolaño


Buenos comentarios a nuestro paso por Brasil. En el blog Cafeinee nos cuentan sus sensaciones. Copio y pego el texto a continuación. Aquí un magnífico álbum de fotos. Muchas gracias a todos los que estuvieron en el acogedor Teatro da Vila. A gente se fala!

Uma estratégia para Bolaño

Vá a uma mesa-redonda e tenha um orgasmo. Tudo bem que não chega a ser orgástica, mas a performance Los Críticos También Lloran brinca habilmente com o sonífero formato dos simpósios e debates formais. E, como brincadeiras bem conduzidas podem ser excitantes, o texto do espanhol Marc Caellas em homenagem ao escritor chileno Roberto Bolaño consegue chegar a esse ponto.

A montagem integrou a programação da Balada Literária, em São Paulo, no último final de semana. O texto é baseado no romance póstumo 2666, de Bolaño, no trecho em que quatro escritores aficionados por literatura alemã partem em busca do oculto autor Benno Von Archimboldi.

A cereja de Caellas é dirigir escritores de verdade em vez de atores. Os venezuelanos José Tomás Angola e Leo Felipe Campos, a colombiana Margarita Posada e o espanhol Jorge Carrión se prestam ao delicioso papel e o efeito é o já descrito nas primeiras linhas.

No Teatro da Vila, onde fizeram Los Críticos... no sábado, a estratégia começou antes mesmo da apresentação, com os “atores” conversando lá fora, na entrada do prédio, enquanto o público chegava.

Incautos podem duvidar se todo o exposto é verídico ou devaneio – o que também é excitante. Uma mulher chegou a perguntar se aquilo tudo era verdade. Mas aí eu também duvido de que a participação dela tenha sido espontânea. Pode muito bem ter sido mais um ato estratégico na homenagem a Bolaño.

Tuesday, November 02, 2010

Os críticos também choram (gira brasileña 2)


Y gracias a Noemí Oliva, que ya nos vio en Estocolmo, y al Instituto Cervantes, aprovecharemos el viaje a Brasil y nos presentaremos en Río de Janeiro.

Lunes 22 de noviembre
19 horas
Auditório do Instituto Cervantes de Botafogo

Más información aquí.

Os críticos também choram (gira brasileña 1)


Gracias a los buenos oficios de Marcelo Carneiro y de Marcelino Freire, estaremos en la Balada Literaria de Sao Paulo presentando nuestro particular homenaje a Roberto Bolaño.

Aquí un magnífico texto de Leo Campos sobre la Balada y sobre el proyecto.

Sábado 20 de noviembre
20h30 - Teatro da Vila
Sao Paulo

Performance literária "Los Críticos También LLoran" [foto abaixo],
em homenagem ao escritor chileno ROBERTO BOLAÑO

No elenco, dirigido pelo espanhol MARC CAELLAS,
os escritores/atores LEO FELIPE CAMPOS [da Venezuela],
JOSÉ TOMÁS ANGOLA [da Venezuela],
JORGE CARRIÓN [da Espanha]
e MARGARIDA POSADA [da Colômbia]

Aquí se puede consultar toda la programación
http://baladaliteraria.zip.net/

Wednesday, September 08, 2010

De Estocolmo a La Paz, los puentes de Bolaño...


Copio y pego una nota aparecida en La Razón (el diaro nacional de Bolivia) sobre la presentación de LOS CRÍTICOS TAMBIÉN LLORAN en Estocolmo.

Los Críticos también lloran (homenaje a Bolaño)
por Carlos Decker-Molina

Fui a escuchar una mesa redonda sobre la obra del escritor chileno Roberto Bolaño, empaquetada en una paradoja: “El escritor, para crear, necesita de la soledad; para vender requiere de una multitud”. Pensé en un ataque velado o abierto a la literatura hamburguesa tan querida por las multitudes ilustradas pero sin ilustración; me equivoqué.

Lo que plantea Marc Caellas, autor de la performance Los críticos también lloran (homenaje a Bolaño), es darle vida propia a la primera parte de la novela del chileno con la complicidad de cuatro escritores que buscan en serio a Benno von Archimboldi, personaje de la obra cumbre de Roberto Bolaño, 2666.

El performance se estrenó en Bogotá, estuvo en la Casa de América de Cataluña, luego pasó a un escenario madrileño y finalmente llegó a Estocolmo a la sala del Instituto Cervantes. Los que allí estuvimos quedamos encandilados por el relato de los cuatro personajes que inician la búsqueda del escritor Archimboldi, el personaje “ausente” de 2666. En el texto de Bolaño los personajes que se encuentran en un congreso, y que coinciden en su interés por la obra de Archimboldi, son Peletier, Moroni, Espinoza y Norton.

En la performance son Jorge Carrión, escritor y ensayista de Tarragona; Leo Campos, autor venezolano de la novela Sexo en mi pueblo; José Tomás Angola, escritor y dramaturgo, poeta y narrador nacido en Caracas, y la colombiana Margarita Posada, periodista y escritora. Cada uno de ellos asume el rol de los personajes de la novela póstuma de Bolaño, pero manteniendo sus nombres propios lo que le da credibilidad al performance.

Como esta nota la estoy escribiendo para un medio allende a la cordillera de los Andes, no se trata de comentar o reseñar el performance sino de hacerles saber que el arte no se detiene en la búsqueda de nuevas expresiones.

Produce híbridos como Los críticos también lloran, donde se mezcla el arte escénico —sin llegar a ser teatro—con la literatura “hablada” que se apodera magistralmente de un texto ajeno. Magistralmente porque el texto es magistral. Escuchar y ver a los cuatro escritores —huelga decir que no son actores— es volver a la novela de una manera diferente y eso no se puede hacer con todas las novelas, ni siquiera con todas las de Bolaño. Tal vez la estructura de 2666 se ofrece para el híbrido, aunque pienso que Detectives salvajes también podría darse, aunque sin la soltura de la obra póstuma.

No sé si le habría gustado a Bolaño ver y escuchar su obra en una performance porque el escritor cultivó —con paciencia de jardinero— su propio mito, el del outsider, el despatriado con identidades dispersas; el hombre global, el incorrecto político y el cínico inteligente del postideologismo. Al mismo tiempo, los parámetros del mito le sirvieron para escribir obras inolvidables y mostrar con sus textos que alguien de la periferia podía inventar muchas historias y escribir, por ejemplo, la biografía de Archimboldi cuando fue soldado de la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, Bolaño está más cerca a Rayuela que a Cien años de soledad.

Así como Rayuela destrozó los viejos esquemas, la búsqueda de Benno von Archimboldi es también una ruptura al extremo que sigue vigente la indagación. ¿Tal vez Archimboldi esté radicado en el altiplano de Bolivia?, quién sabe. A Bolaño es difícil de imitarlo, no lo intenten, porque de hacerlo no alcanzarían a ser sino ridículos bolañitos.

Hago votos porque el grupo de Marc Caellas llegue a los espacios culturales de Bolivia. O que esta nota inspire a otros creadores.

La presente nota fue escrita y enviada por el autor desde Suecia.

El escritor, fuera de su espacio

La propuesta del español Marc Caellas piensa a los escritores fuera de su ámbito tradicional (el estudio, el escritorio), según explicó Jorge Carrión, quien participó de la propuesta.

Saturday, August 14, 2010

Imágenes del estreno de HABEROS QUEDADO EN CASA, CAPULLOS! en el FITBH






Fotografías de Guto Muniz, muito obrigado!

www.gutomuniz.com.br
twitter: @gutomuniz_foto
(31)9973-7341
SKYPE: gutomuniz.foto

Thursday, July 22, 2010

¡Haberos Quedado en Casa Capullos! en el Festival de Belo Horizonte


Los Capullos se van a Brasil en agosto.
Tenemos 3 presentaciones los días 13-14-15 de agosto en el Museu Histórico Abílio Barreto (MHAB).
A las 16.30 horas.
En el marco del 10º Festival Internacional de Teatro Palco&Rua, el FITBH.
Más información en este link.
Próximamente fotos y crónicas del festival.
Los esperamos!

Monday, July 05, 2010

Los críticos también "follan"


Carlos Manuel Estefanía, un cubano afincado en Estocolmo, responsable de la revista Cubanuestra, escritor, periodista, filósofo y no sé cuántas cosas más, ha tenido la gentileza de regalarnos esta estupenda crónica de nuestra presentación en Estocolmo. La copio a continuación. Para leerla con imágenes, aquí en su blog. Acompaño el texto con una foto con Irene Zoe Alameda, directora del Instituto Cervantes de Estocolmo y a quién debemos nuestra presentación allí.

LOS CRÍTICOS TAMBIÉN "FOLLAN": COMENTANDO UNA PUESTA EN EL CERVANTES
Así, incluyendo ese verbo que fuera de España tan poco connota entre los propios hispanoparlantes, debió titularse el performance, que bajo la dirección de Marc Caellas, pudimos disfrutar en el Auditorio del Instituto Cervantes el 17 de junio del 2010. Una propuesta cultural, que si no la mejor por lo menos fue la más divertida, de cuanto nos ofreció este verano en sus locales de Estocolmo, esa, la mayor institución mundial dedicada a la enseñanza del nuestro idioma, Premio Príncipe de Asturias en 2005 en la categoría de Comunicación y Humanidades.

¿De que se trata?. De parodiar esa otra institución que el Panel, la mesa redonda, o en otras palabras la rampa de lanzamiento donde se demuestra, que los escritores, ya sean de ficción o de otro género, como, en este caso, el de la critica literaria, son resultado de algo más que de su talento para escribir, de su capacidad para emular a los actores, por cierto donde estén los escritores que participaron de este espectáculo que se quiten los actores.

Para que se les reconozca, para que se les publique y sobretodo para que su obra se venda tienen que ser figuaras mediaticas, participar en una confluencia, con quienes vienes de la otra dirección figuras de los medios devenidos en escritores, ahí tenemos los casos, en la televisión hispana de las Américas de Jaime Bayly, y en la televisión española Boris Izaguirre, quienes han resultado en muchos casos asombrosamente mejores, en sus creaciones, que en las “personas” que encarnan ante las cámaras.

“Los Críticos también lloran”, es interesante en muchos sentidos, (Homenaje a Bolaño) en primer lugar porque al no usar actores profesionales, sino escritores, es usar como materia prima para esta actividad teatral, demuestra, mas que el talento de los cuatro implicados, el entrenamiento al que sus respectivas vidas sobre las tablas de la escritura les ha sometido, esto sin negar la indiscutible capacidad de Marc Caellas, para sacar de ellos lo mejor.

Pero la reflexión no se queda en el rol del escritor, va mas allá, para cuestionar el contenido y formato con que los escritores son proyectados, acto el público, donde en franca competencia con las revistas y programas del corazón estos revelan intimidades, totalmente irrelevantes -por no decir impertinentes- a la hora de analizar la obra literaria, en este caso se tratará de sacar a la luz, las mas profundas pasiones, deseos, erotismos que mueven a los personaje y en resumen la promiscuidad sexual que los une, algo que por demás no resulta nada raro dentro del mundo intelectual -ni fuera de él convengamos- y quien lo dude que le pregunta a esos dos paradigmas que fuero Jean Paul Sartre y Simón de Beauvoir.

Una promiscuidad, que como anticipación, totalmente inconexa con el performance, defendió como un valor, Ivan de la Nuez, meses atrás, durante su paso por el propio Cervantes.

Hay que reconocer la habilidad de el director para adaptarse al terreno, valiéndose de lo que tiene a mano, como por ejemplo el uso de la apariencia típicamente germana de la joven recepcionista del Cervantes, a quien dio un breve papel en el que la chica se lució como actriz y aprendiz de español como lengua extranjera.

Con la voz de esta chica sueca, la del propio Caellas, y por supuesto la de los cuatro escritores que participan en la obra; José Tomás Angola (Venezuela), Leo Campos (Venezuela), Jordi Carrión (España) y Margarita Posada (Colombia) se consigue un colorido de acentos, que tiene “lo suyo”, esto por no decir lo buen que acoplan dos venezolanos, un español, y una colombiana, en el uso, tanto de su idioma común, como en el de un tanto más sofisticado que es el metalenguaje de la crítica literaria

El performance, aunque quizas no se lo proponga, es en primera instancia o conscientemente, un homenaje al gran imperio de nuestra lengua, como lo es sin duda alguna a ese destacado creador dentro de ella, tempranamente desaparecido que fue Roberto Bolaños.(Santiago de Chile, 28 de abril de 1953 – Barcelona, 15 de julio de 2003).

Fundador de el movimiento poético infrarrealista, nacido en las tertulias en el Café La Habana de la calle Bucareli, de ciudad méxico, como una insurgencia a los que representaba la figura de Octavio Paz, el escritor y poeta chileno que recibió en 1999 el Premio Rómulo Gallegos por su novela Los detectives salvajes, la cual también recibió del Premio Herralde de Novela en su edición de 1998, consagrado por la desgracia glorificadora que significa la muerte prematura, Bolaños se ha convertido en todo un ídolo de las mas jóvenes horneadas, más jóvenes de lo que fue al morir, de escritores hispano americanos.

Particularmente alabada resulta su obra póstuma “2666″, publicada en 2004. Es la primera parte de esta obra la que ha sido adaptada para el teatro por Alex Rigola y Pablo Ley, adaptación que a su vez sirve de fundamento al espectáculo teatral del que disfrutamos, cuatro profesores de literatura, Pelletier, francés; Espinoza, español; Morini, italiano; y Liz Norton. inglesa. obsesionados con otro personaje mítico, Benno Von Archimboldi. Un relato que no deja de evocar a pesar de las diferencias de género aquel célebre Johann Sebastian Mastropiero, creado por Les Luthiers en 1968.

En lo personal fue grato indagar por la creación de los “panelistas” una vez terminada la presentación e iniciado el auténtico Panel -ante el cual el público se hallaba paralizado, atrapado por la ficción- descubrir en Leo Campos un estudioso del fenómenos de las blogosfera cubana, y reencontrarme con ellos al otro día en la celebración de la jornada mundial del castellano, oportunidad que aproveché para charlar nuevamente con los miembros del grupo y obsequiarle a cada uno de los actores y a su director dos ejemplares de la revista Cuba Nuestra.

Y me ha parecido muy agudo el sentido del humor de Marc Caellas, quien con la malicia de Woody Allen me ha contado de las confusiones creada por la muestra en otros escenarios, por ejemplo en Colombia, donde Margarita Posada, escribía columna de sexo, bajo el seudónimo de Conchita y donde los espectadores creyeron que todo lo que se contaba en la historia, amen de absurdo era real, algo que dice mucho y bien de este proyecto teatral, el mismo que le ha servido al Cervantes de Estocolmo para ir cerrando con broche su programación de actividades culturales, en esta temporada.

Saturday, April 24, 2010

Mario Duarte no es de ese mundo


Albinson Linares es un periodista venezolano. Además es un gran tipo. Y lo mejor es que es amigo mío, alto pana que dicen en la república bolivariana. Albinson asistió al taller que la Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano organizó con motivo del reciente Festival de Teatro. Julio Villanueva Chang fue el maestro y a mí me asignaron el rol de experto académico, papel que desempeñé con entusiasmo y alegría interior. Fue un lujo asistir a las sesiones y conocer al combo argentino, Mercedes y Mauro, y poder escuchar a Julio en primera fila. Albinson vio HABEROS QUEDADO EN CASA CAPULLOS! un par de veces, persiguió a Mario Duarte, amigo y actor de la obra, por media Bogotá y escribió esta buena crónica de todo ello. Gracias.


Esa tarde del marzo pasado, en un departamento del barrio bogotano de La Macarena, algo torturaba al ex tonto socarrón de Betty, la Fea. Mario Duarte sintió miedo y recordó cuando le tocó encarnar a Nicolás Mora, y no se lo contó a nadie porque le daba pena. Los aplausos de la treintena de espectadores del Festival Iberoamericano de Teatro que lo vieron en la obra ¡Haberos quedado en casa, capullos! no llenaban el vacío que sentía en la boca del estómago. En la pieza encarna a un padre que se sienta junto a su hijo para iniciar una diatriba sobre los límites de la libertad, el ocio lúdico, los riesgos de perder la vida en el trabajo y las constantes memorias de su niñez.

¡Haberos quedado en casa, capullos! es una serie de cuatro monólogos celebrados en sendos escenarios de este barrio surcado por estrechas callejuelas en las que abundan bares, bistrós y trattorias. Los 35 espectadores de cada interpretación ven a los actores a su lado, sentados en una barra, vociferando en la calle a través de las ventanas de un edificio o sentados frente a ellos en el living de un departamento.

La cacareada distancia de las tablas, el preciado estrado que eleva a los actores hacia las musas es abolido. Derredor suyo cada intérprete está cercado por la mirada impertinente, fija, obsesiva del público que es parte del escenario, de la puesta en escena.

Mario le pone punto final, es responsable del sabor de boca que el público se lleva a casa. Baja las escaleras, envarado y somnoliento. Se sienta frente a su “hijo”, abre una cerveza águila fría y exclama: “No vas al colegio mañana. Vas a salir a ganarte la vida. Y vas a conocer lo que significa ganarse la vida ahora; así, cuando seas mayor, te puedes reír de todas las formas de ganarse la vida. Sobre todo de las honradas. Que son las que más risa dan”. Entonces se inicia un descenso hacia los infiernos. Una catarsis final donde no hay violencia, sólo retazos de recuerdos tiernos mezclados con desencanto puro, con la furia fría.

En la tragedia occidental es un tema recurrente que a un hombre le sea dado pronunciar un discurso antes de morir. Aunque en nada varía su destino, se le permite maldecir al fatum y a los dioses largamente. Esa potente mezcla de narcosis narrativa, borrachera digresiva y delirantes juicios que arrancan carcajadas es lo que experimenta el público en esta obra.

Pero esa tarde Mario se percató de que el niño con el que trabajaba había cambiado. En 16 meses pasó de ser un chiquillo lector, aplicado en cada escena, a un jovencísimo rockero que lo miraba desafiante, retándolo como si fuese su padre real. Recordándole que él también miraba así a su edad, antes de que la vorágine del rock lo sacara de casa.

“¡Ah, es eso, carajo!, con razón”, exclama el actor al sentarse en una poltrona luego de dilucidar junto a Marc Caellas, uno de los directores de la obra, los motivos de su reciente desazón. Cargado con el temperamento de su personaje agita los hombros y habla con dos chicas. Bromea y las hace reír mientras todos ven el atardecer sangriento de esta Bogotá encapotada. Una rubia dice que le encantaría que lloviese y salir por las calles de La Macarena recitando Shakespeare. Quizá quiere ser una de las hijas del Rey Lear.

“Hago teatro porque me encanto con las cosas. A veces no hay planes pero la gente se empeña en creer que sí. Voy a sentarme unos minutos tranquilo, para pensar mejor y ya vuelvo”, dice Mario y se aleja. Un viejo de barba con cierto aire solemne apura un trago y exclama con crudo acento paisa antes de irse: “Lo de Mario es fuerte porque tiene al público cerquita. Él los siente, los ve y muchas veces no le gusta lo que ve. Los actores olvidan que el público es su espejo y a medio metro es imposible no verlos”. Era el guionista Alberto Quiroga.

Al fondo de la sala el intérprete sorbe con lentitud una cerveza como para sacarse de encima la sombra del padre que acaba de encarnar. O el pánico leve de tener un hijo rebelde.

Los miedos y las crisis de nervios son lujos que los actores pagan caro, como bien saben los terapistas. Y Mario Duarte lleva más de 20 años buscándose entre los escenarios y los divanes freudianos. Por esos días en que Bogotá se estremecía con la dramaturgia se prescribió una dosis tóxica de actuación que rebasaba las 14 horas diarias. En las mañanas acudía a las grabaciones de Amor en Custodia, telenovela donde encarna a Tango, un guardaespaldas de muy malas pulgas. En las tardes actuaba en su monólogo y por las noches era un espectador más del Festival Iberoamericano de Teatro.

Desde 1988, cada dos años Bogotá es tomada por decenas de grupos provenientes de los cinco continentes. Asediada por las tablas que lo invaden todo: teatros, museos, aceras, y calles, la ciudad se deja conquistar durante 18 días. Este 2010, más de 120 compañías de 32 países visitaron la capital colombiana atestada de amantes del teatro que peregrinaron desde los más diversos rincones geográficos. Esto explica el rostro avaro y plácido con el que Mario Duarte mira sus boletas para la función de esta noche. Se trata de La Odisea montada por el grupo de Teatro de los Andes.

“Me encanta el teatro. Creo que se debe a mi corta experiencia en estos trabajos actorales y en la música. En los proyectos artísticos hay una necesidad propia del que lo crea o ejecuta y otra del que lo va a recibir. Siento que se conjugan cuando una sociedad lo necesita”, explica con llaneza al tiempo que mira el brillo del reverso de las boletas.

En su departamento campean los libros y discos, en un espacio generoso revestido de madera y pisos de parquet. La casa del actor parece un vasto camarote bien provisto de literatura y música donde se resguarda del naufragio cotidiano. Su director y amigo Marc Caellas suele hablar sobre la profunda inmersión que Duarte logra en cada rol. Sin llegar a la esquizofrenia stanislavskiana, deja mucha piel en las tablas. Roza los límites de cada personaje y exaspera el carácter heredado, quizá de esa otra vida en la que fatigaba las noches bogotanas cantando. Sin trazas de la mala leche catalana que lo distingue, el director asevera: “En Mario nada es tan obvio. Una cosa es la imagen que le han creado los medios y otra como es él realmente. Una persona que se pone retos, que se exige mucho, que se implica en el proceso creativo y que no se cree el rol de estrella que le han asignado”.

(la continuación acá...)
http://prodavinci.com/2010/04/24/mario-duarte-no-es-de-este-mundo/

Monday, April 12, 2010

Los Capullos en RADAR


Mercedes Halfon escribe para Radar su visión del Festival Iberoamericano de Bogotá. Para leer el artículo completo aquí. Nos incluye entre las cinco obras destacadas del Festival. Gracias!

radar

Domingo, 11 de abril de 2010

TEATRO > LO MEJOR DEL FESTIVAL DE TEATRO DE BOGOTA
La ciudad de Mikey

Por Mercedes Halfon

Desde Bogota

Es raro que un programador sea el protagonista de un evento. Pero eso sucede con el Festival Iberoamericano de Bogotá. Su creadora y directora, Fanny Mikey, una actriz argentina radicada en Colombia a fines de los ’50, es el icono indiscutido de la fiesta. Fanny murió el año pasado, pero eso no cambia nada. Un muñeco de ocho metros y cuatrocientos kilos manejado por veinte titiriteros la recrea en el desfile inaugural, su cabello rojo flúo y sus piernas míticas son el logo del festival y aparecen como una estampita religiosa flameando en afiches, banderas y flyers en cada rincón de la ciudad.

Hay razones para amar a Fanny. Fue ella la que pergeñó esta fiesta gigantesca en un país castigado por la violencia, la que llevó al glamour tropical a sus puntos más altos, la que le dio a Colombia una identidad cultural teatrera y cosmopolita. Por supuesto, circulan cientos de historias sobre ella. Se dice, por ejemplo, que antes de cada nueva edición llamaba a un chamán indígena para que hiciera un ritual para que no lloviera durante esos días. Que fue capaz de llevar adelante el festival aun después de que pusieran una bomba en el Teatro Nacional, y no le tembló el pulso al hablar con el presidente de Colombia para exigirle más apoyo, y gritarle eso de que the show must go on. Que era amiga de cuanta celebridad pisaba Colombia, y que junto a ellos festejaba cada cierre del evento en Fama, su isla privada. Una mujer que se maquilló hasta casi los ochenta años tres veces al día, siempre con el mismo artesano del rouge, pero cuando la sorprendieron en esa tarea escondió a su amigo y confidente en un armario.

Con su afro rojo característico y su debilidad por la rumba, Fanny creó ese Festival Teatral hiperbólico, caluroso y colorido. El más grande de America.

A diferencia de lo que sucede con nuestro Festival Internacional de Teatro local, en Bogotá hay tantos espectáculos callejeros –en plazas, en veredas, itinerantes– como espectáculos en salas. Los espacios considerados no-teatrales no son la excepción sino casi la norma. Por eso las artes escénicas como el circo, el clown o el teatro de calle ocupan un lugar privilegiado en la programación. Así fue como se pudo ver desde una impactante versión polaca de Macbeth con motos a altas velocidades y fuego en una plaza, hasta un elenco de clowns que tomaron la forma de la omnipresente Fanny Mikey e iban paseándose por las distintas sedes del festival como clones de la actriz, sorprendiendo a incautos o simplemente posando para la foto. La mezcla de disciplinas reinante llegó a su paroxismo con el Circo Colombia, un circo tradicional con payasos y acróbatas aéreos, sólo que hecho por militares profesionales del ejército colombiano.

De las más de ochenta compañías de cuarenta países que hicieron funciones podrían escribirse libros enteros. Y como en todos los festivales: es imposible ver todo. Pero algunos de los espectáculos que se presentaron durante esos vertiginosos días produjeron la sana envidia de lo que sería bueno hacer, o por lo menos ver de nuevo en Buenos Aires.

...

¡HABEROS QUEDADO EN CASA, CAPULLOS!

Una panorámica de la ciudad en manos de un argentino

Un chico con una credencial del Festival de Teatro de Bogotá espera en una esquina con un paraguas abierto. No llueve, sin embargo la gente se acerca y espera porque sabe que algo va a pasar. Está a punto de comenzar Haberos quedado en casa, capullos, una singular pieza teatral que sucede en cuatro escenarios del barrio La Macarena, justo en el corazón de Bogotá.

Treinta y cinco espectadores realizan un recorrido por distintos interiores y exteriores. La obra se inicia con un exaltado monólogo femenino en un rincón de un parque, continúa en la barra de un bar donde otra mujer habla, dando cuenta de las bebidas existentes. Los espectadores siguen su camino hacia un edificio cercano y, desde la ventana de un apartamento en el segundo piso, son testigos de la aparición repentina de un hombre en la calle que da un discurso sobre las palizas que reciben los mendigos. En el mismo apartamento más tarde, un niño intenta leer mientras su padre le da extrañas lecciones de vida. Este último personaje es interpretado por una rara y famosa avis colombiana: Mario Duarte, un ex rockero under devenido antigalán de Betty La fea y ahora vuelto al teatro.

Los directores de la pieza son el colombiano Manuel Orjuela y el español Marc Caellas, quienes se fascinaron con el texto de Rodrigo García, un argentino radicado en Madrid. García es famoso en Europa con su compañía Carnicería Teatro, y casi desconocido en nuestro país. Algo que debe ser urgentemente corregido.

Friday, April 09, 2010



La Obra

¡Haberos quedado en casa capullos!
De manera insólita y sorprendente, esta obra sucede en cuatro escenarios del barrio La Macarena, en el centro de Bogotá. Treinta y cinco espectadores son invitados a realizar un recorrido por distintos lugares del barrio, el cual inicia en un rincón de un parque con un monólogo de Jimena Durán. La obra continúa en un restaurante, y allí, en la barra, Patricia Tamayo levanta la voz, con claros síntomas de ebriedad, mientras a su lado alguien duerme otra borrachera. Los espectadores siguen su camino hacia un edificio cercano y, desde la ventana de un apartamento en el segundo piso, son testigos de la aparición repentina de un hombre en la calle que da un discurso sobre las palizas que reciben los pordioseros o mendigos.

En el mismo apartamentoy cuando el tipo desaparece de la calle, un niño lee juiciosamente en la sala, mientras su padre, (nterpretado por Mario Duarte), le habla en un último monólogo, en el cual se entremezclan recuerdos de su niñez con una visión soberbia, irónica y pragmática que el padre tiene de la vida.

Una obra impredecible de formato fascinante.

Los directores

Manuel Orjuela C.
Nació en Bogotá en1971. Es maestro en arte dramático de la Escuela Nacional de Arte Dramático de Bogotá. Ha dirigido I took Panama (codirección), Blanca nieves y los siete enanitos, El Inspector (codirección), La Impaciencia del corazón, Hombres en escabeche (codirección), Las Tardes de Manuela, Carta de una Desconocida y ¿Se siente usted bien?

En 2005 y 2006 dirigió ART y Pequeños crímenes conyugales, y acompañó en Barcelona, España, el proceso de montaje de Carta de una desconocida. Entre 2004 y 2008 trabajó como director de artistas de varios largometrajes: El Carro (dirigida por Luis Orjuela), La pasión de Gabriel (dirigida por Luis Alberto Restrepo) y Los viajes del viento (dirigida por Ciro Guerra).

En 2008 dirigió Simplemente el fin del mundo, en coproducción con el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Su última puesta en escena es Haberos quedado en casa, capullos en codirección con Marc Caellas.

Marc Caellas
Nació en Barcelona en 1974. Es gestor cultural, blogger y director teatral. Ha realizado diversos proyectos teatrales en Miami, Caracas y Bogotá.

Entre sus proyectos teatrales más importantes se cuentan: La cena (de Giuseppe Manfridi), La noche de Molly Bloom (de Sanchis Sinisterra), El amor de Fedra (de Sarah Kane) y 25 años menos un día, (de Antonio Álamo).

En Bogotá, codirigió Haberos quedado en casa capullos (de Rodrigo García), junto a Manuel Orjuela, y presentó Los críticos también lloran, en homenaje al fallecido escritor Roberto Bolaño.
La compañía

Asociación Lodhe
Creada en septiembre de 2004 como iniciativa del director Manuel Enrique Orjuela Cortés, la Asociación Lodhe tiene el fin de invitar a diversos actores a participar en cada montaje según los requerimientos y características específicas de cada obra y de cada actor.

Entre las producciones del grupo se destacan: La impaciencia del Corazón (2004), Carta de una desconocida (2005, presentada en España, Miami y Bogotá), Simplemente el Fin del Mundo, presentada en el XI Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, en el Ulster Bank Dublin Theatre Festival de Irlanda, en el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz, España, en Porto Alegre Em Cena, Brasil, y en Caxias Em Cena, Brasil; y Haberos quedado en casa, capullos, estrenada en Bogotá en 2008.

El dramaturgo

Rodrigo García
Nació en Buenos Aires en 1964, hijo de un carnicero y de una verdulera, españoles ambos. Escapó a su destino gracias al teatro y dejó Argentina para instalarse en Madrid. En España creó la compañía Carnicería Teatro, abrió la sala La Cuarta Pared y, desde allí, empezó a conquistar el mundo del teatro de vanguardia con obras como After Sun, Prometeo, Jardinería humana, Rey Lear, Compré una pala en Ikea para cavar mi tumba y dos monólogos, Borges y Goya, que han sido representados en París, tanto en español como en francés.

"Siempre traté el teatro casi como un campo de batalla", dice Rodrigo García, consciente de que la violencia de sus piezas y el lenguaje crudo que utiliza en ellas hacen que se le considere a menudo como un provocador. El carácter político de su trabajo, el humor, la acumulación de objetos de la vida cotidiana, delirios y productos comestibles son algunos de los elementos recurrentes de un teatro que, a veces, integra elementos autobiográficos.

Saturday, August 08, 2009

Los críticos también lloran (homenaje a Bolaño)




Ya se llame conferencia, presentación o mesa redonda, el formato basado en relatar ideas frente a un público está hoy más vivo que nunca. La explosión espectacular del número de festivales, simposios y jornadas, o su uso en el ámbito académico o corporativo, la ha convertido un acto de comunicación cotidiano. Pero el género está cambiando; las mesas redondas se están convirtiendo en un acto cada vez más performativo y teatral.

Los Críticos también lloran se plantea como una reflexión lúdica sobre el nuevo rol del escritor como figura mediática. Su presencia, debido a su obra, es ahora más importante que ésta. Extraña paradoja: el escritor, para crear, necesita de la soledad; para vender, requiere una multitud. Los autores se han convertido en performers. Y cuanta más capacidad oral y de divertimento tenga un escritor, con más frecuencia será invitado a un festival. ¿Es más importante la personalidad que la obra? El escritor, ¿hace parte de la literatura o del mundo del espectáculo?

En Los Criticos también lloran se reúnen cuatro escritores: Jordi Carrion (España), Margarita Posada (Colombia), José Tomás Angola y Leo Campos (Venezuela) en una mesa redonda. En teoría, van a debatir sobre la obra de Roberto Bolaño, en la práctica lo que van a hacer, sin moverse de la mesa, es representar un texto del autor chileno, asumiendo al papel de los críticos de la primera parte del 2666.

Dirigida por Marc Caellas, se presentó el 2 de julio de 2009 en el Centro Cultural Gabriel García Márquez, en Bogotá (Colombia) y el 10 de julio de 2009 en la Bienal de Literatura Mariano Picón-Salas, en Mérida (Venezuela).


Tuesday, April 07, 2009

Cenizas escogidas


Sacado de Público: http://www.publico.es/culturas/216743/cenizas/escogidas/rodrigo/garcia/papel


Han pasado muchas cosas desde que aquel joven de 23 años de edad empezase a hacer teatro, en 1986. Ahora tiene 45, pero algo no ha cambiado: "Lo que quiero es complicar las cosas lo más posible al espectador y no caer en lo didáctico", cuenta a este periódico el dramaturgo Rodrigo García en su hábitat natural, los aeropuertos.
"Sé que genero un ambiente tenso, pero mi trabajo es crear una ficción y si llegan a pensar que lo que pasa en el escenario es real y es una tortura es que no tienen ni puta idea de lo que es una tortura", explica Rodrigo, que regresa de Polonia de recoger su Premio Europa Nuevas Realidades Teatrales, el máximo reconocimiento internacional del sector. Aunque él le da un valor relativo: "Los premios son cuestiones periféricas".
La entrega coincide con la publicación estos días de Cenizas escogidas (editorial La uña rota), todos los textos teatrales que el autor ha creado en estos más de 20 años. Entre ellos se recoge, por supuesto, Accidens. Matar para comer, la pieza que le trae de cabeza por matar y asar en directo un bogavante. "Me he frenado más en el teatro político. No podía seguir por ese camino. Ahora exploro un universo más íntimo en obras como Versus y Arrojad las cenizas sobre Mickey. Eso sí, sin olvidar lo social y el humor", resume en la búsqueda de su "propia caligrafía".
La edición de todos sus trabajos llega oportunamente para tapar un agujero patrio por el que se cuela sistemáticamente todo lo que produce Rodrigo García en el extranjero y es depauperado en España.
"He conocido a personas que han comprado mis libros en francés para traducirlos al castellano. ¡Dios mío!", cuenta vehemente el autor de Agamenón. Volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo, que lamenta que todavía haya gente que le conozca como "un tipo que le hace cosas raras a los animales". "Se está perdiendo la necesidad de profundizar".

Friday, November 14, 2008

Artículo de Rodrigo García en El Cultural


Para recortar


Hay una fotografía de Lucio Fontana en su estudio –en realidad hay muchas fotografías de Fontana trabajando– que me gusta especialmente. Se ve un lienzo blanco, enorme, montado sobre un caballete al fondo del atelier y en primer plano aparece un brazo de Fontana, solamente un brazo en camisa blanca con el puño un poco arremangado y en la mano, bien apretada, va la cuchilla abierta. Fontana está a punto de entrar a matar a esa tela inofensiva –aunque en la foto la tela parece que respira agitada–. En realidad va abrirla y darle vida. Está a un tris de rajar el cuadro y abrir otra dimensión espacial en la tela y también en el arte de pintar cuadros. Por pincel, lleva un puñal.El cúter en la mano de Fontana es un objeto delicado que no oculta sin embargo todo su potencial dramático: está hecho para rajar, herir, desangrar, crear. No hay que hacer un esfuerzo para llegar incluso a oír en esa foto el traqueteo de la hoja deslizándose hacia fuera, si atendemos a la posición de la mano del artista. Hay una actitud a la hora de hacer obras de teatro que se asemeja a esa fotografía. Al menos yo lo veo así esta tarde, que me siento a redactar un encargo: contar algo de mi trayectoria como creador de piezas escénicas.Hay obras de teatro que se hacen con pinceles y paletas de colores pastel y en las antípodas están las que se hacen con objetos punzantes. Y hay, sobre todo, trayectorias de artistas que han elegido una u otra herramienta o alguna de las tantas que habitan en el centro de esta dicotomía que planteo: de un lado el teatro para divertir, sorprender, agradar –lo llamo el teatro callado–, enfrentado al teatro que, crispado ante el estado de las cosas, responde. Me da lo mismo que llaméis político a ese teatro. Para mí se trata de poéticas, porque cada creador ha encontrado su manera particular de expresar su malestar y su esperanza, y ha puesto manos a la obra para edificar sobre el barrizal y en la tormenta. Supongo que esto último es lo más parecido al teatro original, que se ocupaba de los asuntos que inquietaban a los ciudadanos de la Grecia antigua, calaba en las almas y enaltecía la poesía.Es significativo que sea precisamente esta concepción del teatro la que España menosprecia, oculta y ningunea. Mujeres y hombres como yo, con una trayectoria parecida y similar visión del trabajo –social– del artista, hay a montones en nuestro país y lo sorprendente es que detrás, terca, llega la nueva generación insistiendo en lo mismo, tal vez por no haberse percatado de nuestro fracaso.La gente de mi generación maduramos el fracaso desde finales de los años ochenta hasta ahora, porque hemos conseguido un público fiel, exigente, ansioso por ver “qué diremos en la siguiente pieza”, impacientes por debatir y al mismo tiempo no supimos hacer entender a los gestores culturales que nuestras caligrafías eran necesarias.A la par, el fracaso de los teatros nacionales en España fue escandaloso: difícil encontrar en ningún rincón de Europa programaciones tan conservadoras y deficientes. Parece que los gestores culturales se han ocupado de proteger a los ciudadanos de un teatro diferente sólo porque era diferente. Si usted quiere ver una tela rajada a cuchilla, vaya a verla a un espacio alternativo, te dicen en España. Si en cambio usted quiere ver un cuadro figurativo generalmente mal pintado, tiene toda una red de teatros públicos y centros culturales que dependen de cargos políticos que compran para sus pintores de corte todos los pomos color pastel hasta agotar existencias.Metiéndome donde no me llaman y sin el permiso de nadie, me hago portavoz durante los diez o quince minutos que dure la lectura de esta página, de tantos creadores teatrales amigos, conocidos o simplemente admirados desde mi posición de espectador, por mi calidad de excepción. Tuve, por azar, la posibilidad de mostrar las mismas obras ninguneadas por las instituciones y los grandes teatros en España, en los festivales más prestigiosos del mundo. Es de risa: cuando mi compañía representa a España en el Festival de Aviñón, por ejemplo, resulta que la producción es del Teatro Nacional de Bretaña o del Auditorio Nacional de Roma, y la ensayamos a tres mil kilómetros de nuestras casas. ¿Por qué digo esto? Porque los años pasan y la historia se repite. Hoy un artista joven que empieza, empieza igual de jodido que yo y mis compañeros hace una veintena de años.Nunca es tarde para arrancar las raíces podridas de nuestra política teatral y plantar algo acorde con el tiempo que vivimos y la tierra que tenemos, que es fértil aunque esté descuidada y pisoteada. Generalmente, los que cortan el bacalao metidos en despachos o salas de reunión, tienen una o dos secretarias que cada mañana despiezan con tijeras todos los periódicos del día, nacionales y regionales. Ellas recortan los artículos relacionados con su parcelita de poder y los sirven para que el que corta el bacalao eche una ojeada a los asuntos que le atañen y los manche de café. Digamos sin más rodeos que el objetivo de esta página es ser recortada por una secretaria y acabar en un despacho con un lamparón de grasa de cruasán.Suponiendo que esta hoja mutilada, separada brutalmente del cuerpo de la revista, está encima de la mesa y que su destinatario –el que corta el bacalao– ya ha llegado a este párrafo que vosotros leéis ahora, aprovecho para decir, antes que nada: amigo, para de cortar el bacalao, que no sabes. No te fíes de tus asistentes, que no saben. No te fíes de tus consejeros, que tampoco saben. No designes a dedo a nadie, que eso ya no se estila y que tú, insisto, de esto no sabes. Promueve foros. Compra más cruasanes, invita a café. Paga el Ministerio de Cultura. No es tirar el dinero. Forma consejos de pensadores y cuídate de incluir a tantos que tendrás que salir a comprar más sillas. Compra bastoncillos, hurga en tus orejas. Dale a cada uno la misma importancia. Que los de seguridad dejen entrar a todos, a pesar de presentarse mal vestidos y sin afeitar. También quiero que sepas que la cultura no son cifras exclusivamente, que la progresión de las ideas es insospechada y caprichosa. Busca soluciones en el debate plural, que tú no sabes de qué va este asunto. Sólo estás ahí para reunir ideas. Dale un sentido a tu salario. Eres importante. Tu silencio es muy importante. Que sepas escuchar es muy importante. Que tomes decisiones con conocimiento de la situación es muy importante. Como en la foto de Fontana, la tela está ahí esperando. El tiempo apremia.


Rodrigo GARCÍA

Tuesday, November 11, 2008